Cajón 1

Í N D I C E



Encuentro y Cita (pasar cusor sobre imagen).
Acuarelas. Luis F. Solance.

 


lío

quizás
sea demasiado
osado
buscar la razón
del sin sentido
porque
cuando me afano
en tirar
del hilo
solo consigo
deshacer
el objeto
de la duda
hasta negar
incluso
su existencia
y volver
al principio
de este lío


jeroglífico

el vértigo
de posibilidades
convierte cada segundo
en una encrucijada
que nunca resuelve
el enigma

sólo la duda
recorre dignamente
los pasillos
del continuo
laberinto

sin solución
ni final
el eterno jeroglífico
alimenta decisiones
que se estrellan
irremediablemente
contra la misma
pregunta
sin respuesta


trapero

cuando
no sabes
lo que buscas
encuentras
lo que quieres
sin saberlo

con el riesgo
de ansiar
lo desechado
sin ser consciente
de ello

así que
por si acaso
me guardo
todo lo que
hallo

Luis F. Solance, 2003

 

Obra gráfica. María Xosé Díaz Rey



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Los hilos de Ariadna. María Xosé Díaz Rey



Follas. María Xosé Díaz Rey

 

Venus y Eros. José Seguiri, 2007.
Aluminio, 110x45x85 cm


La Venus del Espejo y detalle. José Seguiri, 2004
Terracota, 75x93x50


Los misterios ocultos II. José Seguiri, 2004
Terracota mixta, 113x110

 


Estudio de José Seguiri


Sabemos
que hay que hacer
un viaje.
Madrugamos.
Nos ponemos el mejor
abrigo,
y corremos a la parada
del autobús.
Esperamos.
Esperamos el autobús.
Pero cuál de ellos?
de qué línea?
hacia qué calle?
más aún, por qué?.
No lo sabemos,
y sin embargo
todos los días
madrugamos,
nos ponemos el mejor
abrigo,
nos despedimos apresuradamente
y corremos a coger
un autobús.

El hombre del abrigo
Pepe Seguiri
(Arista, 1978)


 


Técnica mixta y collage sobre madera, 35x100 cm.
Esperanza I. Miguel Olivares, 2002


Técnica mixta y collage sobre madera, 35x100 cm.
Eperanza II. Miguel Olivares, 2002


Técnica mixta y collage sobre madera, 90x92 cm.
People II. Miguel Olivares, 2001

 

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Portada de hojalata (centro) y detalles de ilustraciones del libro "Sol Solet", de Comediants.
Dirección técnica y artítica S. Saura y R. Torrente. Ediciones de L' Eixample, S.A. 1983.



 

Boceto con miga

Hay un bar,
y un rincón de bar,
y gente dispersa
jugando a merodear.
Humo. Cortinas de humo
en cantidad.
Soledad tras soledad.

Luis a través del cristal,
de la risa al llanto, pirueteando.
Ana sigue sin saber mirar
cara a cara.
Esther no está definida
porque le falta contorno,
pero charla con su espalda.
Y cada cual, disimulando,
hace solitarios de sueños
con sólo dos o tres cartas.

A veces salgo del margen,
cambio de imagen
y me asomo buscando
concordancias en los rostros.
Asienten con la expresión
"noes" interiores,
hablan diferentes lenguajes,
miran con dulzuras
contradictorias
que tienen como respuestas
miradas esquivas;
hasta que, al fin, el tiempo
-estropajo de lata-
da la hora de irse
a la cama sin nada.

a Luis (La Rosa, 1981). Malva.
Juan R. de Tembleque

 

¡Que jolgorio!

Qué jolgorio
el mundo naciendo
y muriendo desmesuradamente,
pajarraca de anochecida
en la copa de un pino,
unas veces,
fruto mondo y lirondo, otras,
y paisaje vacío de adornos,
las más.

Qué jolgorio el mundo
siempre por descubrir,
misterioso en lo más simple;
el cero de Celaya
o la “i” en su punto,
la noria cansina
del prometéico y prosaico
León Felipe.

El mundo todo
es toda la savia
estratégicamente distribuida,
el latido que da pulso
a las cosas y a los seres,
que desencadena los sucesos,
la muerte y la vida.

El mundo:
unos ojos, una suerte;
Platero y yo decadentes
- azul prusia intenso o lila -
girasoles de Van Gogh
y arlequines de Picasso,
pasmo,
Whitman amando
cada grano,
quijotes y sanchos,
cuerdos de atar,
alternancia de átomos
y enseres,
configuraciones
y estrellas;
Neruda, todo cascada
de música y
palabras.

El mundo está en clave
y hay que descifrarlo.
La llave que le da cuerda
está oculta en el reverso.

Malva.
Juan R. de Tembleque

 


Porque yo me harto
de pensarte.
Sólo cuando estoy contigo
me olvido de ti

Verano y tú.
Juan R. de Tembleque


Poemías: más de lo mismo y del mismo
La revista Arista y la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid
Revista La Coná de Málaga

 


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Begoña Hernández. Óleos.

 


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Luis F. Solance. Acuarelas

 


No es lo que me trae cansado
este camino de ahora.
No cansa
una vuelta sola.
Cansa el estar todo un día,
hora tras hora,
y día tras día un año
y año tras año una vida
dando vueltas a la noria.

Poemas Menores I (Antología rota)
León Felipe



Mi táctica es mirarte
aprender como sos
quererte como sos

Mi táctica es hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé como ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

Mi táctica es ser franco
y saber que vos sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más simple

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites

Táctica y estrategia
(Los Personajes / Martín Santomé)
Mario Benedetti

 

De nada me sirvieron mis esfuerzos prometeicos.
Logré -si algo logré-, ¡qué asombro!, la belleza.

Descubrí de repente que en las cosas más tontas
había mil secretos, y había una alegría.

El mundo de repente empezó a sonreirme.
Y daba vergüenza no vestirse de blanco.

Estábamos de fiesta. Y aquella fiesta loca
me exigía que yo perdiera algún sentido.

Más no perdí ninguno. Gané el que me faltaba.
Percibí lo que nunca capté por distraído.

Daba risa pensar en cómo pretendimos
transformar nuestro mundo, mejorar el presente,

sin advertir qué bello, pese a tantas desgracias,
era ya ese presente por ser, aún siendo abrupto.

Si se mira un peciolo, si se muerde una fresa,
si se monta a caballo, si se goza del agua,

se entienden ciertas cosas que no voy a explicarles.
Mire usted. Coma usted. Galope. Nade. Viva.

Tantos deberes, tantos dictados me impusieron
prometeico-humanistas, cristianos y marxistas,

que olvidé el disparate sagradamente sano.
Y el cuerpo liberado, me pareció en pecado.

Ahora, sí, soy feliz. No pretendo. No exijo.
No pretendo imponer mi ley. Estoy tranquilo.

La vida, ¡es tan bonita!. Lo real por lo real
está absuelto. !Y es bello!. Por eso, beso el suelo.

La belleza inmediata
(Buenos días, buenas noches)

Gabriel Celaya


Tensión estructural en una composición geométrica.
Talla directa. Castaño. 44x35x40 cm
Angel Arribas Gómez



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Centro Cerámico de Talavera

 




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Miquel Barceló



Gauguin



Toulouse-Lautrec

 

Caras (2008). Técnica mixta sobre cartón. Dimensiones varias (38x28 cm aprox.)
Ana Fernández Pecci.



Una corrala humilde en el límite del Barrio de Salamanca, el más señorial de Madrid. Un tiempo que se extiende desde las lavanderas, el estraperlo, los braseros de picón y el cuarto y mitad de fideos cabellín hasta hoy mismo. Oro, un hombre bueno que desaparece antes de desvelar su misterio. María La Meneos, Las Legañosas, La Tetas Caídas o El Zapaterín, a quienes desde los corredores no se les escapa ni una y espolvorean de sal y pimienta los dramas ajenos para esconder los propios.

Un padre alcohólico, rojo y solo. Una madre que se defiende a gritos y golpes. Y siete hijos a la intemperie. En el centro de El patio de mi casa —sala de teatro, corazón, claustro materno y universo— Séptima, la pequeña del litógrafo y la lavandera, la que tuvo por cuna una tapa de un baúl, la que no calla, no para de hacer y hacerse preguntas.

El patio de mi casa (Editorial El Tercer Nombre, 2005)
Paca Arceo

 


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There's a moon over the Mediterranean sea
(Fotos: Luis F. Solance, 2009)

 


GUIOMAR, ASEDIO A UN FASTAMA, quiere situar al único apócrifo femenino de Antonio Machado en el lugar real que le corresponde, al tiempo que romper la trama en torno a la apropiación del personaje creada por Pilar Valderrama.
La investigación se desarrolla en tres partes, muy diferenciadas entre sí, aunque complementarias; la Primera indaga, buscando el camino mejor para el desarrollo del proceso, el contenido filosófico del pensamiento machadiano; la Segunda se centra en el personaje real de Pilar de Valderrama, desligándolo de la apócrifa Guiomar y su pretensión última de ser musa del poeta; finalmente la Tercera, estudia tanto el valor simbólico de las CANCIONES a Guiomar como en lo correspondiente al soneto V de los de la guerra, escritos en Valencia, variamente interpretado por los seguidores de la maniobra de la poetisa madrileña.

Guiomar, asedio a un fantasma (Editorial Alupa, 2009)
Miguel Angel Baamonde

Portada del libro


El autor flanqueado por Rosa San Martín (dcha.), editora,
y por Manuel A. Machado (izda.), sobrino nieto del poeta,
en la presentación del libro en Madrid

Miguel A. Baamonde con Leonor,
sobrina de A. Machado




Carteles de fiestas populares de Madrid


Siguiendo el sentido de las agujas del reloj: San Isidro "1985", Carnavales "1988", Veranos de la Villa "1986" y San Isidro "1988".

 

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Patchwork: Edredones, detalle de cabecero de cama y bolso

 

Patchwork: Detalle de colcha infantil


Concha González Colilla
(Facebook: Conchaplin)

 


TIEMPOS

Y de vuelta,
Después del largo estío
La melancolía me atrapa y añoro
Los tiempos de algarabía y bullicio…

Otra vez el silencio
Y las largas tardes de otoño
Que se van hilvanando con las frías de invierno
Poco a poco…

El tiempo se me escurre de las manos
Y vuelvo los ojos a tiempos vividos
Con un aura de tonos grises de recuerdo
Y el sabor dulzón de los tiempos pasados

Vuelvo, a la ahora, mi casa y
Dejo atrás la de siempre
Con la impaciencia de que corra el tiempo
Para estar de nuevo de regreso.

Maite Nieto (Alberche, agosto de 2010)

 


Flores

Paisaje

 

 

 

 

 

 

 


------ Celos

Antonio Alcaide. Óleos.

 


 

El hombre del yacimiento

El hombre del yacimiento se ponía en cuclillas, apoyando los pies también sobre sus talones; rascaba y machacaba a diario la tierra con las yemas y las uñas de sus dedos, para asegurarse de que ni el resto más nimio escapaba a su aduladora captación. Primero la habría picado con ayuda de la piqueta, hablándole, como se habla con las plantas cuando se las riega, para que crezcan y den buenos frutos si han de darlos. Acariciaba las piedras, buscando los indicios de talla, las huellas, el señuelo dejado hace milenios por sus ancestros. Le querían a él. Querían ser encontradas por él. Ahí yacían, pacientes. Le esperaban. Al tiempo, el hombre del yacimiento dejó de poder apreciar el mismo tacto de sus amantes: su propia piel, insensibilizada, se había convertido en piedra.

19-Septiembre-2010
Jesús Negro


Foto: JRT

 

A la luz del día, a los ojos del mundo
(por Jesús Negro)


 

El Grito. Munch

Fusilamiento del 2 de mayo (detalle). Goya


El sembrador. Van Gogh

 


El quinto sello del apocalipsis (detalle).
El Greco

Al fin, una pulmonía
mató a don Guido, y están
las campanas todo el día
doblando por él: ¡din-dan!
Murió don Guido, un señor
de mozo muy jaranero,
muy galán y algo torero;
de viejo, gran rezador.
Dicen que tuvo un serrallo
este señor de Sevilla;
que era diestro
en manejar el caballo
y un maestro
en refrescar manzanilla.
Cuando mermó su riqueza,
era su monomanía
pensar que pensar debía
en asentar la cabeza.
Y asentóla
de una manera española,
que fue casarse con una
doncella de gran fortuna;
y repintar sus blasones,
hablar de las tradiciones
de su casa,
escándalos y amoríos
poner tasa,
sordina a sus desvaríos.
Gran pagano,
se hizo hermano
de una santa cofradía;
el Jueves Santo salía,
llevando un cirio
en la mano
—¡aquel trueno!—,
vestido de nazareno.
Hoy nos dice la campana
que han de llevarse mañana
al buen don Guido,
muy serio,
camino del cementerio.
Buen don Guido,
ya eres ido
y para siempre jamás...
Alguien dirá: ¿Qué dejaste?
Yo pregunto: ¿Qué llevaste
al mundo donde hoy estás?
¿Tu amor a los alamares
y a las sedas y a los oros,
y a la sangre de los toros
y al humo de los altares?
Buen don Guido y equipaje,
¡buen viaje!...
El acá y el allá, caballero,
se ve en tu rostro marchito,
lo infinito: cero, cero.
¡Oh las enjutas mejillas,
amarillas,
y los párpados de cera,
y la fina calavera
en la almohada del lecho!
¡Oh fin de una aristocracia!
La barba canosa y lacia
sobre el pecho;
metido en tosco sayal,
las yertas manos en cruz,
¡tan formal!
el caballero andaluz.

Llanto de las virtudes y coplas por la muerte
de Don Guido (Campos de Castilla)
Antonio Machado


La dama del armiño. El Greco

 

 

 

 

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«No hace mucho vi una casa que ardía. Su techo
era ya pasto de las llamas. Al acercarme advertí
que aún había gente en su interior. Fui a la puerta y les grité
que el techo estaba ardiendo, incitándoles
a que salieran rápidamente.
Pero aquella gente no parecía tener prisa. Uno me preguntó,
mientras el fuego le chamuscaba las cejas,
qué tiempo hacía fuera, si llovía,
si no hacía viento, si existía otra casa,
y otras cosas parecidas. Sin responder,
volví a salir. Esta gente, pensé,
tiene que arder antes que acabe con sus preguntas.
Verdaderamente, amigos,
a quien el suelo no le queme en los pies hasta el punto de
desear gustosamente
cambiarse de sitio, nada tengo que decirle.»

Parábola de Buda sobre la casa en llamas (fragmento)
- Poemas y Canciones -

Bertrolt Brecht


 

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Paisajes. Vicent Van Gogh

 


 


Solange (dibujo, 2010). Rosa García-Andujar
Figurín para la obra de teatro El Corazón de Chopin,
de Jaroslaw Bielski

 

 

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Í N D I C E


Ana Pecci (pintura)
Ángel Arribas (escultura)
Antonio Alcaide (pintura)
Antonio Machado (poesia)
Begoña Hernández (pintura)
Bertrolt Brecht (poesía/canción)
Botero (escultura)
Carteles de fiestas de Madrid
Centro Cerámico de Talavera
Comediants (libro "Sol Solet")
Concha González (patchwork)
El Greco (pintura)
Jesús Negro (narrativa)
José Seguiri (escultura y pintura)
Juan R. de Tembleque (poesía)
Luis Francisco Solance (pintura, poesía, fotografía)
Maite Nieto (poesía)
María Xosé Díaz (varios)
Miguel Ángel Baamonde (
ensayo)
Miguel Olivares (colage)
Miquel Barceló (pintura)
Paca Arceo (narrativa)
Pintores varios 1
(Gauguin, Modigliani, Toulouse Lautrec)
Pintores varios 2 (Munch, Goya, Van Gogh)
Poetas varios (León Felipe, Mario Benedetti y Gabriel Celaya)
Rosa García Andujar (dibujo)
Revistas La Corná y Arista
Van Gogh (pintura)


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De Vez en cuento

d e v e z e n c u e n t o . w e b s . c o m

Arte y Desastre