Cajón 18

Í N D I C E


Arte urbano. Malinalco (México). Foto:
Juan Rodríguez de Tembleque, 2014
A Lupita y Dani

 


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Arte urbano. Gran Canal, Dublín (Irlanda). Fotos:
Juan Rodríguez de Tembleque, 2015
A Isabel Cortés

 


Vista parcial lateral de Mujer embarazada desnuda,
que representa a Constance, la mujer de Oscar Wild. Bronce.
Autor: Danny Osborne. Parque de Merrion Square, Dublín
(Foto: Juan Rodríguez de Tembleque, 2015)
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Arte urbano. Patrick Kavanagh. Bronce. Autor: John Coll. Gran Canal, Dublín.
(Fotos: Juan Rodríguez de Tembleque, 2015)


Arte urbano. Millenniunn child. Bronce. Autor: John Behan. 2000
Frente a "Christ Church Cathedral", Dublín (Foto:
Juan Rodríguez de Tembleque, 2015)

 


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Centro de Convenciones de Dublín (2010), obra de Kevin Roche, desde el Puente de Samuel Becket
(2007), diseñado por Santiago Calatrava, y desde la otra orilla del Gran Canal.
A a mi amigo Patricio Mathias Parent, que le hubiera gustado.
(Fotos: Juan Rodríguez de Tembleque, 2015)

 



Arte urbano. Earlsfot Terrace, Dublín (Irlanda).
Foto: Juan Rodríguez de Tembleque, 2015

 


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Arte urbano. Aspiration - Liberty scaling the heights. Fibra de vidrio. Autor: Rowan Gillespie. 1995.
Treasury Building. Zona del Gran Canal, Dublín (Fotos: Juan Rodríguez de Tembleque)

 



Arte urbano. Oscar Wilde. Diferentes rocas (granitos, jades, ...).
Autor: Danny Osborne. 1997. Parque de Merrion Square, Dublín.
(Foto: Juan Rodríguez de Tembleque, 2015)

 



Vista parcial de la fachada del Teatro del Gran Canal de Dublín (2012),
también llamado Bord Gáis Energy Theatre. Autor: Daniel Libeskind
(Foto: Juan Rodríguez de Tembleque, 2015)

 


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Arte urbano. Esfera dentro de una esfera. Bronce. Autor: Arnaldo Pomodoro.
Trinity College, Dublín (Fotos: Juan Rodríguez de Tembleque, 2015)


 




Arte urbano. Zona de la Plaza de la Merced, Málaga
(Fotos nocturnas: Luis F. Solance, 2015)

 


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Arte urbano. Zona de Huertas, Madrid (Fotos:
Juan Rodríguez de Tembleque, 2014)

 

Textura del microcosmos urbano. Foto:
Juan Rodríguez de Tembleque
(Madrid, 2014)

 

VERDADES CONTADAS A MEDIAS

Mentiría diciendo que te he olvidado, recuerdo cada segundo contigo con espeluznante claridad, recuerdo tu rostro, tu pelo, tus ojos, tu risa, tu llanto, recuerdo cada minuto que pasamos juntos, recuerdo cada error que cometí a tu lado.

Mentiría diciendo que ya no te quiero, como siempre te quise.

Mentiría diciendo que lo he superado, que ya no te necesito más junto a mí.

Mentiría diciendo que soy feliz, que lo he conseguido, ya no dependo de ti.

Mentiría diciendo que ojalá nunca te hubiera conocido, porque esos momentos que pasé contigo, aunque fuesen mentira, una ilusión, una máscara, fueron los más felices de mi vida.

Mentiría diciendo que espero que esto sea un adiós.

ANA MANSO DÍAZ

 



Foto: Juan Rodríguez de Tembleque, 2014
Zona de Huertas, Madrid

 


Foto: Juan Rodríguez de Tembleque, 2012
Zona de Huertas, Madrid



Escultura aerostática móvil de Max Streicher. Edificio esquina C/ Moratín - C/ Alameda
del Barrio de las Letras de Madrid (zona de Huertas), 2014. Vídeos, fotos y montaje:
Juan Rodríguez de Tembleque

 

Yo ya le he ganado al mundo
mi mundo. La imensidad
ajena, de antes, es hoy
mi imensidad

"La verdad" (Poesía). Juan Ramón Jiménez

 

¿No me has visto nunca, Platero, echado en la colina, romántico y clásico a un tiempo?

...Pasan los toros, los perros, los cuervos, y no me muevo, ni siquiera miro. Llega la noche, y sólo me voy cuando la sombra me quita. No sé cuándo me vi allí por vez primera y aún dudo si estuve nunca. Ya sabes qué colina digo; la colina roja aquella que se levanta, como un torso de hombre y de mujer, sobre la viña vieja de Cobano.

En ella he leído cuanto he leído y he pensado todos mis pensamientos. En todos los museos vi este cuadro mío, pintado por mí mismo: yo, de negro, echado en la arena, de espaldas a mí, digo a ti o a quien mirara, con mi idea libre entre mis ojos y el Poniente.

Me llaman, a ver si voy ya a comer o a dormir, desde la casa de la Piña. Creo que voy, pero no sé si me quedo allí. Y yo estoy cierto, Platero, de que ahora no estoy aquí, contigo, ni nunca en donde esté, ni en la tumba ya muerto; sino en la colina roja, clásica a un tiempo y romántica, mirando, con un libro en la mano, ponerse el sol sobre el río...

"La Colina" (Platero y yo). Juan Ramón Jiménez

 

He ido a darle agua a Platero. En la noche serena, toda de nubes vagas y estrellas, se oye, allá arriba, desde el silencio del corral, un incesante pasar de claros silbidos.
Son los patos. Van tierra adentro, huyendo de la tempestad marina. De vez en cuando, como si nosotros hubiéramos ascendido o como si ellos hubiesen bajado, se escuchan los ruidos más leves de sus alas, de sus picos, como cuando, por el campo, se oye clara la palabra de alguno que va lejos...
Horas y horas, los silbidos seguirán pasando, en un huir interminable
Platero, de vez en cuando, deja de beber y levanta la cabeza como yo, como las mujeres de Millet, a las estrellas, con una blanda nostalgia infinita...

"Pasan los patos" (Platero y yo). Juan Ramón Jiménez

 

Arte urbano. Baños del Carmen (Málaga)
Foto: Juan Rodríguez de Tembleque


MUNDO ON LINE

Mi vida es esta pantalla, el resto es apenas supervivencia, trabajar, comer, dormir, esas actividades necesarias para poder estar frente a este cuadrado mágico que me mantiene y da sentido a mi existencia.

Mi matrimonio, mis hijos son apenas una excusa para encontrar temas para este blog. Como mi familia es bastante aburrida -solo me quieren, hablan, comen y duermen-, debo dedicarme a múltiples actividades a la búsqueda de temas interesantes que atrapen a los lectores.

Así, con seudónimo, he publicado importantes libros, me he dedicado a la pesca del bacalao en Terranova, a la pintura de frescos en Florencia, al cultivo de la orquídea negra, al amor libre, a la recolección de la fresa en Lepe, al robo con escalo, a vender mi sangre, a investigar las miserias humanas, un sinfín de actividades con el único objetivo de tener las experiencias necesarias para poder plasmarlo en desbordantes post que reciban comentarios interminables.

No es tan fácil, además que los ojos se me están quedando ondulados, estoy teniendo serias dificultades para compaginar tanto movimiento. La otra noche, sin ir más lejos, no pude consumar el amor con mi pareja ya que no encontraba la entrada USB -se enfadó mucho, claro-. En cambio con mi amante andaluza fui capaz de tener una relación vía webcam -bastante satisfactoria por cierto-.

Estas cosillas las cuento y algunos aplauden, ya, pero tiene un punto trágico.

Un problema añadido es que se me está olvidando hablar. Escribir, escribo, mucho, demasiado, pero hablar, apenas. Al menos mi santa se queja de eso “Paco -ella me llama así- nunca me dices nada”. Y yo, “sí, cariño, ahora voy” (aunque nunca voy, casi no recuerdo como es su cara). Es que esto del blog, ya sabéis, te come mucho tiempo, te lo devora. Que te comentan y lo contestas, que vives pendiente de las visitas, de saber cuántos te han entrado ayer, de si ha quedado bien la foto de arriba, la de abajo, la longitud de los textos, los colorines.

Luego está lo de los amores; enamorarse de cuatro o cinco personas a la vez es tremendamente complicado, aunque sea por carta. Que tarde o temprano quieren conocerte. Que vayas. O vienen. Y tienes que inventarte un cursillo de macramé en Cádiz, o unos juegos florales en Cuenca, que mi santa se lo cree todo. Ellas, las cuatro o cinco, no, pero ¿a quién le importa?, si tú eres el tres de sus cuatro o cinco, si todo es exagerado, o mentira, o ilusiones.

Los cuentos de la guerra (de nuestra guerra) que suelo dejar no son ciertos, no me han ocurrido a mí. Me lo contó mi abuelo Ramón cuando aún no existían los blogs, cuando aún tenía una vida familiar anormal -lo normal es esto, vivir para contarlo-. Los tenía en algún lugar de la memoria y adorno los recuerdos. Otros cuentos si son ciertos.

Como lo del robo. Quería recrear lo que se siente al decir eso de “la bolsa o la vida”. Me puse una capucha y frente a la ventanilla del BBVA se lo dije al señor de gafas que atendía el mostrador. No me entendió hasta la tercera vez que le grité “que la bolsa o la vida, la pasta”. Con la inexperiencia, con las prisas no me di cuenta que no llevaba pistola ni nada y el señor de gafas me dijo que volviese otro día. Lo conté aquí, modificado, y no lo entendió nadie, posiblemente pensaron que me lo había inventado o que era una broma.

Vaya, qué lástima, ahora mismo me avisa el presidente de la comunidad que van a cortar la luz. Con todo lo que tenía para contar. Bajo a un ciber y luego sigo.

PEDRO MARTÍNEZ

 



Chueca. Juan Rodríguez de Tembleque, 2013



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Escalera, Paseo del Prado18-20.
Foto: Juan Rodríguez de Tembleque, 2012
A Enrique Cavestany

 


Escalera del Caixaforum Madrid. Herzog & De Meuron
Foto: Juan Rodríguez de Tembleque, 2012

 


Rastro. Juan Rodríguez de Tembleque, 2014

 

 

 



 

Í N D I C E


Ana Manso (narrativa)
Arte urbano (fotos: JRT y LS)
Juan Ramón Jiménez (poesía)
Juan Rodriguez de Tembleque
(fotografía)
Max Streicher (escultura)
Pedro Martínez (narrativa)


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